Oficial De Policía Cancela Las Multas De Una Mujer Luego De Que El Hijo De Ella Le Escriba Una Nota Emotiva

Oficial De Policía Cancela Las Multas De Una Mujer Luego De Que El Hijo De Ella Le Escriba Una Nota Emotiva

Muchas veces vemos videos o leemos historias en internet de gente que hizo buenas acciones por alguien más. En general, eso nos impulsa a repensar nuestros actos y a tratar de ser más desinteresados, ayudando a quienes lo necesitan. Uno pensaría que algunos gestos son bastante pequeños, pero pueden cambiarle el día a otra persona. Ese fue el caso de esta mujer.

Una madre soltera

Amanda Cantin es madre soltera de dos niños. Cuando esta historia comenzó, se encontraba en una pésima situación económica. Dada su condición, debía trabajar muy duro todos los días para poder mantener a sus hijos.

Una madre soltera

Pero, aparentemente, eso no era suficiente. Como pronto descubrirán, la vida de esta señora se vio modificada por una serie de eventos desafortunados.

Sobrepasada por su situación

En la vida, todos tenemos malos momentos. Pero a veces se acumulan tantas cosas que es imposible lidiar con todo a la vez. Para Amanda, los problemas se habían convertido en una rutina diaria.

Sobrepasada por su situación

En 2015, su padre falleció repentinamente. Esto claramente la afectó muchísimo. Estaba muy triste, ya que era muy cercana a él. Además de hacer duelo, la mujer tuvo que costear el funeral. Fue muy difícil para ella lidiar con todo el estrés que le generaba su situación financiera.

Multa número 1: durante el funeral

Mientras Amanda estaba en el funeral de su padre, recibió una multa de la policía local. Lógicamente, el oficial que le otorgó la infracción no sabía que ella estaba pasando por tan mal momento. La mujer sintió que el mundo estaba en su contra.

Multa número 1: durante el funeral

Entonces, decidió dirigirse hacia el juzgado local para pelear por su caso. Quería defenderse y, con suerte, conseguir que le quitaran el ticket. Aunque pareciera poco, para esta mujer esa suma de dinero era importante. No podía pagarla.

Multa número 2: afuera del juzgado

La señora no estaba teniendo la mejor suerte del mundo. Encima, las cosas empeoraron cuando salió del juzgado y vio que el mismo oficial de antes le otorgaba una multa por haber estacionado mal su vehículo.

Multa número 2: afuera del juzgado

Amanda no lo podía creer. Estaba estupefacta. Si no había podido costear una infracción, menos podría hacerlo si eran dos. Decidió que iría a su casa a calmarse y a estar en compañía de sus hijos. Estaba agotada del día que había tenido y necesitaba descansar.

Nota de desalojo

A pesar del día que había tenido, esta señora no podía esperar a llegar a su casa y abrazar a sus hijos. Trabajaba todos los días como mesera en ‘Denny’s’, por lo que atesoraba cada momento que pasaba con ellos.

Nota de desalojo

Pero, cuando la mujer llegó a la puerta, descubrió un anuncio pegado a ella. El dueño del departamento le notificada que sería desalojada de la propiedad por falta de pago. En un solo día, Cantin había llorado a su padre, recibido dos multas y no tenía casi nada de dinero.

Multa número 3: afuera del juzgado

Más tarde ese mismo día, la señora Cantin se dirigió nuevamente al juzgado para tratar de resolver el problema de las infracciones. Nuevamente, al salir del lugar, descubrió al mismo oficial de policía colocándole otra ticket más en su auto.

Multa número 3: afuera del juzgado

La mujer estaba verdaderamente desesperada. No podía creer la secuencia de eventos desafortunados que le estaba tocando vivir. Además, no es que tuviera dinero de sobra como para costear todos estos imprevistos. Amanda estaba al borde de las lágrimas, pero sabía que debía seguir adelante (sobre todo, por sus hijos).

Una mujer frustrada

La mesera sabía que, si quería que sus problemas se resolvieran, iba a necesitar que ocurriera un verdadero milagro. Entre sus problemas financieros, la muerte de su padre y las multas por estacionamiento, su billetera estaba completamente vacía.

Una mujer frustrada

Por lo pronto, lo que más le preocupaba era buscar un lugar para que ella y sus hijos pudieran pasar la noche, al menos hasta que encontrara algo permanente o pudiera reunir el dinero para recuperar su hogar. Pero, lamentablemente, las cosas estaban a punto de empeorar…

Su hijo en el hospital

Noah, el hijo de Amanda, no se sentía muy bien. Se veía tan enfermo que fue necesario que su madre lo llevara al hospital.

Su hijo en el hospital

Por supuesto, la mujer sabía que esa visita no sería gratuita. De hecho, se imaginaba que le costaría una buena suma de dinero, pero no estaba dispuesta a poner la salud de su hijo en peligro y él realmente necesitaba recibir atención médica con urgencia. Las cosas no iban bien, pero la señora Cantin trataba de mantener la calma todo lo que le era posible.

La factura del hospital

Afortunadamente, luego de la visita al hospital, Noah se sintió mejor. Sin embargo, cuando la factura llegó, Amanda casi perdió la compostura. El monto era bastante elevado y ella no tenía forma de pagarlo. Trató de disimular frente a sus hijos para que estos no se preocuparan.

La factura del hospital

Sin embargo, eventualmente los niños se enteraron de la situación. Su madre decidió discutir la factura con el médico que había atendido a su pequeño. La conversación terminó a los gritos. Todo el hospital parecía haberse enterado del caso.

Un hijo preocupado

La señora Cantin discutía a los gritos con el doctor. Noah no podía evitar escuchar la conversación. Aunque era muy pequeño, sabía que tenía que hacer algo para ayudar a su madre.

Un hijo preocupado

Pero, desafortunadamente, solo era un niño. ¿Qué podía hacer? No tenía dinero para darle a Amanda. No sabía cómo ayudarla con la situación financiera de la familia, pero tampoco podía quedarse parado sin hacer nada mientras miraba cómo ella sufría por todos ellos.

Un nuevo día

Al final del día, Amanda tuvo que sobregirar su cuenta bancaria para poder pagar el alquiler, las multas de estacionamiento y la factura del hospital. Estuvo a punto de perder las esperanzas. Le quedaban, a su nombre, solamente 15 dólares americanos.

Un nuevo día

Con tan poco dinero, decidió llevar a sus hijos al restaurant en el que trabajaba como mesera. Allí podría darles de desayunar y hacer que Noah se relajara, después de la visita médica que había tenido. Poco se imaginaba esta mujer que precisamente allí las cosas empezarían a cambiar…

¡El mismo policía!

Cuando la señora Cantin y su hijo entraron en el restaurant, ella se sobresaltó. No podía creer lo que sus ojos estaban viendo.

¡El mismo policía!

El mismo oficial de policía que le había dado todas esas multas de estacionamiento estaba sentado tomando su desayuno a tan solo unas mesas de distancia de ellos. La mujer sentía que alguien estaba intentando hacerle una prueba: cuánta paciencia podía tener. Estaba muy frustrada. No iba a poder disfrutar de sus huevos revueltos tranquila.

La admiración de Noah

Noah no identificó al oficial, ya que su madre no le había dicho quién era. Sin embargo, sí lo registró, ya que, desde pequeñito, su sueño había sido convertirse en policía. Su intención es ayudar a que el mundo sea un lugar mejor. Él cree que la mejor manera de conseguirlo es arrestando a los malos.

La admiración de Noah

El niño quería demostrarle al señor cuánto apreciaba su trabajo. Entonces, le preguntó a su madre si podía hacer algo especial para darle a él y ella accedió.

Su idea: escribir lo que pensaba

El niño se dirigió hacia el mostrador delantero del restaurant. Solicitó una birome y papel, que la recepcionista le entregó de inmediato. Entonces, comenzó a escribir todo lo que pensaba. No sabía cuál sería la reacción del oficial, pero estaba convencido de que no quería desaprovechar la oportunidad.

Su idea: escribir lo que pensaba

Se veía que Noah estaba nervioso, pero él quería ser gentil con el señor. Amanda no podía evitar pensar en la coincidencia, pero no quería desalentar a su hijo.

Miradas sospechosas

El Oficial Benitez estaba tomando su desayuno, cuando notó que Noah miraba constantemente a su mesa. Entonces, se dio cuenta de que era el hijo de la señora a quien le había puesto todas esas multas de estacionamiento.

Miradas sospechosas

No le dio importancia al asunto y siguió comiendo. Sin embargo, su cabeza no entendía qué era lo que el niño hacía. Asumió que quizás quisiese ir a saludarlo y le diera algo de vergüenza. Después de todo, el Departamento de Policía de Lakeland era admirado por muchos chicos de la comunidad.

El encuentro

Cuando Noah terminó de escribir, juntó coraje y se dirigió hacia la mesa en la que estaba sentado el oficial de policía. Entonces, le dio la nota en la que había estado trabajando. El Oficial Benitez estaba confundido. Tomó el papel y lo leyó.

El encuentro

Luego de hacerlo, el señor se levantó corriendo. Alcanzó a Amanda y a su hijo antes de que salieran del restaurant. El niño no había querido entristecer al oficial, pero claramente la nota lo había impactado.

Su gran gesto

El policía no estaba triste, sino extremadamente emocionado. Noah no solo le había escrito una carta, sino que además había pagado su cuenta en el restaurant. Al principio, Benitez no podía entender por qué el niño hacía eso. Pero luego, se sintió agradecido por el gesto que el pequeño había tenido con él.

Su gran gesto

En el recibo, el chico había escrito que le gustaría ser policía. Además, le agradecía por su servicio. Aunque la cuenta no superaba los 8 dólares americanos, Noah usó parte del dinero de su cumpleaños para abonarla.

La ayuda de Amanda

Aunque Amanda sabía quién era ese oficial de policía, no quería que su resentimiento se le contagiara a su hijo, especialmente si él estaba decidido a hacer una buena acción.

La ayuda de Amanda

Dejando de lado sus sentimientos, esta mujer se sentó con su pequeño frente al recibo del desayuno del Oficial Benitez. Como Noah tenía solo 9 años de edad, necesitaba ayuda para escribir algunas palabras. La señora Cantin colaboró, sin saber que esas mismas palabras cambiarían las cosas para mejor.

Un llamado inesperado

El Oficial Benitez se quedó en el restaurant pasando tiempo con Noah. Incluso se tomó una fotografía con él.

Un llamado inesperado

Amanda pensó que, luego de este episodio, no sabría más nada del oficial, pero entonces algo inesperado ocurrió. El hombre llamó a su supervisor en la estación de policía y le pidió que cancelara todas las multas que le había puesto a la señora Cantin. Cuando se enteró de esto, la mujer no pudo creer la amabilidad del policía.

Los agradecimientos de la policía

No solo estaban boquiabiertas las personas del restaurant, Amanda y el oficial, sino que todo el Departamento de Policía de Lakeland se conmovió cuando escuchó la historia. Entonces, los oficiales de policía le dedicaron una publicación al pequeño en su página de ‘Facebook’. Le agradecían su mensaje y le deseaban un feliz cumpleaños.

Los agradecimientos de la policía

Más tarde, durante una entrevista, Benitez explicó que el mensaje “significó muchísimo” para él. Era una prueba de que su trabajo tenía sentido y la gente lo apreciaba. Agregó: “Intento ser un ejemplo para todos los jóvenes”.

El apoyo de la gente

Noah se convirtió en un héroe local. Luego de que el Departamento de Policía de Lakeland compartiera la historia en su página de ‘Facebook’, decenas de personas comentaron la publicación felicitándolo.

El apoyo de la gente

Su buena acción se difundió tanto, que personas de todo Estados Unidos empezaron a aplaudirlo. Algunas decían que querrían que sus hijos y nietos fueran como él. Otros afirmaban que este pequeño les había hecho volver a creer en la bondad de la gente.

Una madre orgullosa

Amanda todavía tiene problemas financieros, esos no desaparecieron tan pronto. Pero haberse evitado las multas de estacionamiento le quitó un peso de encima: era mucho dinero para pagar.

Una madre orgullosa

Además, está muy orgullosa de su hijo. Para Noah, fue un simple gesto. Para su madre y el policía, la oportunidad de empezar de nuevo. Hoy en día, Benitez carga en su uniforme la nota que le escribió Noah. Dice que le recuerda que se puede tener buenos gestos con los demás.